“Yo estoy bien, no necesito ir al psicólogo”.
“¿A qué me va a ayudar un psicólogo?”
“Todo el mundo tiene problemas”
Escuchar estas frases es muy habitual, ya que a menudo acudir al psicólogo se relaciona con estar mal.
Esto es una creencia errónea. Ir al psicólogo no tiene porqué estar relacionado con tener malestar o tener un problema concreto.
Razones por las que ir a terapia:
1. Conocerse más a uno mismo.
En las sesiones se crea un espacio de autoconocimiento, donde identificamos nuestras fortalezas y debilidades, descubrimos realmente como somos y ganamos seguridad en uno mismo.
2. Mejorar la relación con los demás.
Aprendemos también a comunicarnos mejor con los demás, ya que nos sentimos mejor con nosotros mismos, a resolver conflictos de manera asertiva y conseguir herramientas para saltar los obstáculos de la vida de manera más positiva y resolutiva.
3. Aprender a gestionar emociones.
En sesión vemos que muchas veces no sabemos identificar, validar y regular lo que sentimos. La terapia nos ayudará a entender y gestionar mejor las emociones.
Además, el 90% de las personas que llegan a terapia por un motivo descubren que había muchas más cosas que trabajar.
Estos son algunos de los beneficios de ir a terapia.
¿Te animas?