Centro de Psicología y Educación Maiez

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¿Cómo se siente tu hijo/a?

¿Preguntas a tu hijo/a a diario cómo se siente? ¿Ayudas a tu hijo/a a expresar sus emociones?

En nuestro centro hemos creado un programa sobre la expresión e identificación de emociones para niños y niñas de entre 3 a 6 años.

Pero, hoy vamos a dedicar unas líneas a vosotros, los padres, sobre la importancia de la educación y la expresión emocional.

 

La educación emocional es imprescindible para el bienestar y desarrollo sano de las personas. Permite desarrollar habilidades para la gestión emocional y de este modo controlar uno mismo, antes de que sean las emociones las que nos controlen a nosotros.

Es importante que preguntemos a nuestros hijos/as cómo se sienten cada día, para facilitar así la expresión e identificación de las emociones.

Vosotros, los padres, sois el modelo a seguir de vuestros hijos, por ello es muy importante que aprendáis a expresar correctamente las emociones, y ellos aprendan de vosotros.

 

Las principales emociones son: la alegría, la tristeza, el enfado y el miedo. El enfado y la rabia, y el miedo son las emociones más difíciles de controlar y de expresar correctamente. Por ello, haremos más hincapié en ellas.

 

Para controlar la alegría anímale a:

  • Contagiar su alegría: que comparta con los demás sus ganas de reír, saltar, gritar…
  • Escribir o dibujar como se siente en ese momento, para leerlo en otros momentos cuando se encuentre triste.
  • Sacarse una foto divertida: guárdala, también le ayudara mirarla en los momentos malos.

 

Para manejar la tristeza anímale a:

  • Dibujar lo que siente, pintando, haciendo un collage, escribiendo…Es importante que el niño/a exprese su tristeza. Le ayudará a sentirse  mejor.
  • Hablar con vosotros, con sus abuelos, amigos. Es necesario que comprenda que no debe tener miedo ni vergüenza a contar cómo se siente, así los demás le pueden ayudar.
  • Hacer una lista de las cosas buenas que tiene. Le ayudará a ver todo lo bueno que tiene a su alrededor.

 

El enfado es una emoción difícil de controlar en muchos casos, y en muchas ocasione se convierte en rabia o ira. La rabia y el enfado son emociones que generan malestar y que no siempre son fáciles de controlar. La rabia y el enfado descontrolados llevan a la violencia y pueden tener muy graves consecuencias.  

 

Técnicas para controlar la rabia y el enfado:

  1. Explícale lo que son las emociones de enfado y de rabia, emplea ejemplos, puedes usar lecturas, programas de tv, situaciones cotidianas, etc.
  2. Fomenta la reflexión sobre sus enfados. Pregúntale y escúchale: si sabe lo que es la rabia, cuando ha experimentado enfado, como se sentía, etc.
  3. Explícale que el enfado es algo normal, ayúdale a reconocer aquellas situaciones en las que se enfadan y cómo reaccionan. Hazle reflexionar sobre las consecuencias de los enfados.
  4. Utiliza un globo y llénalo de aire. Explícales que la rabia llena el globo y que si no dejamos que el globo se desinfle acabara explotando.
  5. Enséñales una secuencia para responder ante el enfado, por ejemplo:
    1. Cierro los ojos y respiro profundamente, centrándome en la respiración (puedo ayudarme contando hasta 10).
    2. Cada vez que soltamos el aire nos imaginamos el globo deshinchándose.
    3. Pensamos en cómo nos sentimos: que pensamos, que sentimos y que estamos haciendo.
    4. Cambiamos los pensamientos que están en nuestra cabeza por pensamientos agradables, pensamos en algo bueno.
  6. No respondas a su enfado con un enfado por tu parte. Ayúdales a calmarse y recuérdales que respiren y cierren los ojos.
  7. Podéis crear una mesa de la paz, donde el niño/a sepa que puede ir a relajarse cuando está enfadado o alterado. (puede ser otro espacio, se llama técnica de tiempo fuera).

 

Por otro lado, está el miedo que es una emoción necesaria en nuestras vidas y en la de nuestros hijos. El niño/a tiene miedo a caerse, miedo a tropezar... pero también tiene miedo a no ser capaz de lograr lo que se propone. El miedo hace que el niño se marque retos y que luche por superarlos. Pero es un arma de doble filo: el miedo también le puede bloquear e incluso, conducir al pánico. Es el máximo nivel de alerta de nuestro cuerpo: si enseñamos a nuestro hijo a utilizar el miedo para crecer, será un arma poderosa para él.

 

¿Cómo? Aquí tenéis algunas pautas:

  1. Mantener un ambiente tranquilo. Nuestros hijos aprenden de cómo actuamos, somos el modelo a seguir para ellos, así que si nos ven tranquilos y sin perder los nervios cuando nosotros sentimos miedo, nuestros hijos aprenderán a enfrentarlo así.
  2. Hablar a los niños de que su cerebro está preparado para sobrevivir y el miedo es la emoción más útil para esto. Nos ayuda a detectar amenazas y a huir lo más rápido posible.
  3. No evitar el miedo. No tenemos que buscarlo puesto que llegará sólo pero nps debemos de enfrentar a él.
  4. Enseñar a reconocer las señales físicas del miedo. Enseñar las sensaciones físicas que acompañan al miedo para ayudar a los niños a reconocerlo. (imagen)

 

Para manejar el miedo ánima a tu hijo a:

  • Dibujar sus miedos. Si tiene miedo de los monstruos, que dibuje uno y se familiarice con él, que dibuje como se lo imagina.
  • Aceptar su miedo: Todos somos valientes para algunas cosas, y al mismo tiempo tenemos miedo a algo. No pasa nada.
  • Divertirse con su miedo. Si le asusta la oscuridad, puede usar una linterna y ponerla debajo de la almohada.
  • Hablar sobre ello: Es importante que no lo mantenga en secreto. Si el miedo es muy grande y le hace pasarlo mal que lo comente con vosotros. Podréis ayudarle a comprender lo que está pasando.

 

Os animo a practicar algunas de las pautas mencionadas para que vuestros hijos/as aprendan a identificar y expresar sus emociones de una manera sana.

 

“Al menos un 80% del éxito en la edad adulta proviene de la inteligencia emocional.”-Daniel Goleman.